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Es sólo 1 minuto… ¿Estás seguro?

Pasaron 53 años entre Indianápolis de 1950 y Melbourne de 2013, más allá que ambos acontecimientos sucedieron en una carrera de autos es sin duda una comparación de situaciones que nos ayuda a entender la transformación, la adaptación y el aprendizaje constante.

¿De qué estamos hablando? Mirá este video y lo entenderás.

 

Si bien la entrada a los pits de 1953 fue completa (cambio de ruedas y carga de combustible) en comparación a la de Melbourne que sólo fue cambio de ruedas (con carga de combustible se hubieran sumado unos pocos segundos más) podemos asumir que solamente hay 1 minuto de diferencia para realizar la “misma tarea”, “el mismo trabajo” con el propósito de cumplir con el “mismo objetivo” … pero … ¿es sólo 1 minuto entre 1950 y 2013?

Será la tecnología la que permitió que un auto ingresara a los pits y en muy pocos segundos volviera rápidamente a la carrera; será el trabajo en equipo el que permitió “hacer lo mismo” en un menor tiempo; será la planificación y el estudio constante para establecer acciones que permitan optimizar los procesos en búsqueda de mejores resultados lo que consiguió reducir en 1 minuto el tiempo transcurrido.

Si hubiera existido la tecnología de 2013 en Indianápolis; el tiempo empleado ¿hubiera sido menor? o viceversa; si en Melbourne se hubiera utilizado la asiganción de tareas, los procedimientos y la planificación existente de 1950 ¿se hubiera logrado el mismo resultado? Incierto; pero lo que sí sabemos es lo que podemos observar y analizar de ambas situaciones.

En 1950 se percibe que una persona (el responsable de cambiar las ruedas) primero trabaja en una y posteriormente en otra; asimismo, cuando cargan combustible o asisten al piloto se percibe como que sucede en “turnos” (sensación de dar paso de una tarea a otra)… en 2013 lo primero a considerar es que todas las personas "juntas" están “esperando” la llegada del auto para ejecutar su tarea y lo segundo a destacar es que “todo” sucede en simultáneo.

Ambas situaciones exponen el reto de asistir al auto de carreras; hoy, constantemente nos enfrentamos a desafíos de utilizar ciertas herramientas, a cambios tecnológicos y a poner a prueba nuestra adaptabilidad a los vaivenes contextuales.

El avance tecnológico es inevitable; vivimos con él y los tiempos cada vez se aceleran más; una determinada tecnología puede quedar obsoleta en un breve periodo de tiempo; lo digital es ese auto de carreras que es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en tan sólo dos segundos, alcanzando velocidades mayores a los 350 km/h durante la competencia.

La pregunta que nos debemos hacer es si estamos preparados en los pits para asistir de forma correcta a ese auto (lo DIGITAL); no para hacer el trabajo en el menor tiempo posible; sino para buscar las respuestas a: ¿somos capaces de planificar, de esperar con paciencia, de asignar las tareas adecuadas y ejecutarlas simultáneamente en pos de conseguir un resultado óptimo, desde un punto de vista digital?

Lo digital es ese auto de carreras que nos obliga a entender un contexto cambiante,
a adaptar constantemente los procedimientos, a utilizar la tecnología disponible;
pero sobre todo desafía el desarrollo de nuestras capacidades profesionales y humanas.


Prácticamente ya es una obligación transformar las empresas desde una perspectiva digital combinando acciones de marketing, publicidad online, redes sociales, aplicaciones mobile, home banking, comercio electrónico, etc. llevándonos a un estadío permanente de adaptabilidad que pone a prueba nuestra facultad de aprendizaje constante.

Entre Indianápolis y Melbourne la diferencia de 1 minuto es relativa; lo relevante es la concepción con la cual se “trabaja” en el auto de carreras; lo DIGITAL viene a gran velocidad, ingresa a los pits y requiere que estemos listos.

 

 

 

Gastón M. Funes

Es sólo 1 minuto… ¿Estás seguro?